Señores, ¡a escena!

Amo el tiempo malgastado en juegos, los proyectos inútiles, los deseos no saciados, las personas que se aman hasta el punto de separarse para siempre, las esperanzas ilógicas y el silencio junto al fuego. Amo el horror que me produce la contemplación del mar, la brevedad del sol en el otoño, la ofrenda de pasión en cada acto por precario que fuera, la lluvia en los frutales de mi huerto y la niñez perdida en Noches de San Juan

Viejo amado

Viejo amado

martes, 28 de abril de 2009

JUDAS

JUDAS

Estoy y me diluyo en infinitas persecuciones.
Busco ser algo más que una voz imperceptible en las lágrimas de los otros.
Nada me abandona:
El beso que, inconmovible, devastó mis labios,
La niña que llora a los pies de mi cama,
Los ríos de mi sangre desbordando riberas,
El horror de las fugas prematuras,
Ese amanecer sola en un campo sin ecos,
El prodigio de cada alumbramiento,
Las palabras que no me dijeron
Y las que no debieron ser dichas,
El fantasma de no ser amada,
La culpa que nos hace humanos,
La inextricable melodía que mis oídos recuperaron,
El sabor de la leche materna,
Los sueños a contrapelo del mundo,
El desgano,
El deseo.
Un solo gesto puede salvarme.
Quienquiera que lo cometa será mi Judas.